|
|
 |
 |
 |
 |
|
|
|
Fuente: Periódico La República
|
|
Costa
Rica, Lunes 12 de abril del 2010
|
|
|
|
En los últimos cuatro años, libre comercio, China, y concesiones
compartieron la agenda presidencial con obras sociales
|
|
Arias,
el presidente del Cafta
|
|
Seguridad quedó como talón de Aquiles
del arismo
|
|
|
|
A punto de terminar sus cuatro años de segundo
mandato, Oscar Arias será recordado más que todo por dos cosas.
Por un lado, será visto como el presidente que procuró que el país girara hacia
un modelo socioeconómico, en el cual el sector privado cobra mayor fuerza,
mientras se reduce el papel del Estado.
Esta transformación se simboliza más que todo en la lucha por la aprobación
del Tratado de Libre Comercio entre Centroamérica y Estados Unidos (Cafta),
que no solo permite que los productos costarricenses ingresen de forma
privilegiada al mercado más grande del mundo, sino también obliga la apertura
de los sectores de seguros y telecom, después de más de medio siglo de
monopolio estatal.
En segundo lugar, la presidencia arista se destaca
por un imponente estilo personal, en parte por la forma de ser del
mandatario, pero también por razones prácticas —en lugar de lidiar con una
Asamblea Legislativa fragmentada y a menudo inoperante, Arias optó por otros
mecanismos.
|
|
En este contexto, ante una oposición férrea en
contra del Cafta en la misma Asamblea, él ordenó que el pueblo soberano
decidiera, mediante el primer referendum en la historia del país, el cual
tuvo lugar el 7 de octubre de 2007.
De hecho, Arias apenas tuvo el apoyo que esperaba,
al recibir un estrecho triunfo por menos del 2%.
No obstante, la medida fue audaz, tal como lo fue su decisión —tomada sin
ninguna consulta pública— de romper casi de la noche a la mañana una relación
diplomática con Taiwán, que había persistido por casi 60 años.
Todavía, los beneficios del cambio son inciertos.
Pronto habrá un nuevo Estadio Nacional, pagado por
Pekín, pero Taiwán también había respaldado económicamente a este país.
La semana pasada, se firmó el Tratado de Libre
Comercio con China, que no ayudará mucho a los exportadores nacionales, dado
que el costo de penetrar un mercado tan lejano y complicado es alto, mientras
varios productores estarán expuestos a una competencia china aún más intensa.
Sin embargo, es razonable esperar que el sector privado acepte un mayor grado
de competencia, al beneficiarse de varias medidas aristas, incluida la
apertura de los proyectos de infraestructura a las empresas privadas,
mediante la figura de la concesión.
Esta figura fue impulsada en forma práctica por
primera vez durante la administración de Miguel Angel Rodríguez; no obstante,
Arias le ha agregado fuerza, sobre todo al lograr un acuerdo pacífico (esto
también sin ningún involucramiento de la Asamblea), bajo el cual se pretende
excluir el sindicato de los puertos del Caribe, que desde 1966 ha manejado
este activo del Estado.
Es posible asegurar que el culpable de la pobre
administración de este recurso crítico fue un sindicato privilegiado, pero
también se puede atribuir la responsabilidad a una serie de gobiernos que
nunca realizaron las inversiones necesarias —en todo caso, este debate ya es
estéril.
|
|
Lo que se espera más bien es el manejo de los
puertos de Limón y Moín por el sector privado, tras inversiones
multimillonarias, que no se realizarán hasta que pasen varios años; no
obstante, si posteriormente se desarrollan instalaciones modernas de forma
eficiente y transparente, formarán parte del legado arista.
Al mismo tiempo, Arias buscaba un equilibrio entre la liberación de un sector
privado enérgico, y el mantenimiento de un papel importante del Estado en el
área social.
|
|
|
|
Reflejo de ello fue su impulso a la educación por medio del
programa Avancemos, con el cual se logró disminuir la deserción estudiantil
al dotar de becas económicas a familias pobres, así como al entregar a más
escuelas rurales servicios de cómputo e Internet.
Aunado a esto, el aumento en las pensiones para adultos mayores del régimen
no contributivo del Seguro Social y la erradicación de tugurios le han
merecido elogios al mandatario.
Por otro lado, una de las más grandes desilusiones
de este Gobierno ha sido la falta de respuesta adecuada a la crisis de la
inseguridad.
Parte del problema ha tenido que ver con las duras condiciones económicas,
que han prevalecido en el país, así como en casi todo el mundo, durante los
últimos 18 meses, las cuales tuvieron el efecto de reducir la recaudación de
impuestos, y con esto, la cantidad de recursos disponibles para invertir en
seguridad.
No obstante, el público esperaba más; actualmente,
no menos del 45% de la población afirma que la inseguridad es su principal
preocupación, en comparación con el 35% en 2006, según las encuestas de CID
Gallup.
Peor aún, hoy en día el 30% de los hogares costarricenses reporta que
al menos un miembro de la familia ha sido víctima de un asalto, a cambio de
tan solo el 20% hace cuatro años, según la encuestadora.
Al final de su administración quedan alegatos de
algunos escándalos de corrupción atribuidos al gobierno de Arias, ninguno de
los cuales se ha podido comprobar, hasta el momento.
|
|
|
|
http://www.larepublica.net/app/cms/www/index.php?pk_articulo=35241
|
|
_______________________________________________________________________________
|
|
Atrás
|
|
|
|
|
|
 |
 |
 |
 |
|
|